miércoles, 29 de abril de 2009

Personas Especiales


¿Alguna vez les ha pasado que cuando sienten que su vida no podía ser una porquería más grande, justo eso pasa? Se cae el cielo y llueven cerdos. Todo con tal de fastidiarnos. Ahí es cuando entran en juego lo que llamo "personas especiales". Están en cualquier lado, sólo es cuestión de encontrarlas... o dejar que nos encuentren. algunas sabrán de lo que hablo, otras pensarán que pobre loca y se irán a un blog con Tips y Consejitos. Pero insisto, este espacio no es para eso, sólo es un desahogue de mis traumas y tonterías.
Volviendo al tema. Yo tuve la fortuna de que una de esas personas me encontrara. Se llama Raúl, y por el momento es mi vida entera, por él y para él existo en estos momentos, y es también gracias a él que no me he derrumbado aún.

Hoy desperté con los ojos ardiendo por llorar, ni siquiera vale la pena mencionar por qué y evocar el recuerdo desagradable que pretendo bloquear. Mi dia empezó relativamente normal, indiferente con mi mamá, culpable del coraje que hice anoche. Créanme que esta perfectamente justificado mi enojo. Desayuné lo que dice la dieta que prometí a Raúl que seguiría: pan tostado con mermelada (light, obviamente) y despues de lo empalagoso de la mermelada, comencé a sentirme mal.
No porque me haya enfermado, o porque me dolía algo, sino porque el hecho de pensar la cantidad de calorías que tengo que comer, solo consigo visualizarme más gorda. En el fondo sé que no es así, las dietas no son para eso. Además según nuestro acuerdo, la seguiré un buen rato, y si no veo resultados, no habrá inconveniente en regresar con Ana y Mía, por más que prefiera no hacerlo. Y es que tal vez parezca contradicción, pero aunque me siento tranquila sabiendo que puedo controlar lo que mi cuerpo tiene y lo que no, sé que es algo que en cualquier momento se sale de las manos, y lo que alguna vez controlamos, nos controla a nosotros. No quiero que eso pase otra vez.

Y es que hoy sentí que ya no podía, que ya no merecía existir viendome así, soñando con tener un cuerpo que tal vez nunca sea mío. Y una vez más, llega mi persona especial a salvarme del abismo en que siento que me hundo cada día más. Él está ahí siempre que lo necesite, sabe todo de este mundo, y decírselo no fue un error en lo más mínimo; al contrario, es mi apoyo cuando no puedo hablar de esto con nadie. Y hoy se convirtió una vez más en mi luz, en el hombro donde llorar sin ser juzgada, donde poder sacar toda esa basura de sentimientos que sólo me carcomen.

Les quiero dar un consejo, y no es acerca de comer, laxarse o vomitar, es uno que espero tomen en cuenta porque por lo menos para mí, es una dosis de oxígeno cuando ya no tengo aire que respirar.
Busquen a alguien así, ya sea amiga, novio, novia... alguien que no las juzgue, que las apoye sin seguirles la corriente, que las haga reír cuando lloran, y las detenga cuando estén a punto de caer.
Si ya encontraron a alguien así, cuidenlo, vale más de lo que podríamos imaginar y, lo más importante, valemos para él lo mismo.

Te amo Raúl. Eres mi vida entera. Mi todo.

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