jueves, 30 de abril de 2009

Pastillitas verdes

Me espera una semana larga. Explico por qué: ya mencioné que estoy haciendo una dieta. Bueno, llegue de casa de mi novio demasiado feliz (un poco de sexo no hace daño a nadie), y la dieta especifica que la cena sería fruta. Detalle... no había fruta. Abrí el refrigerador y había una deliciosa carne con verduras así que le dije a mi mamá que eso cenaría. Insistió demasiado en que no debía, puesto a que no se me estaba permitido, y esto desencadenó una serie de discusiones insoportables. Me dijo que en verdad estaba gorda, que no era quien para pedirle que dejara de decirlo y que necesitaba un psiquiatra porque mis reacciones no eran normales. Es bastante estúpida, pero nada puedo hacer, vivo bajo sus reglas ¿no?


Así que accedí a no comer la carne, por el contrario, cenaría la pizza de queso que estaba en la cocina. De todos modos ¿qué daño puede causar algo de pizza? Así que Raúl y yo cenamos eso. Al terminar... culpa, culpa y más culpa. Es lo único que se puede sentir cuando pones esa cantidad de grasa en tu boca y te atreves a tragarla. Quería vomitar, pero Raúl no me dejaba y pasó tiempo suficiente como para que me resultara imposible hacerlo entonces.
Así que fui por mis pastillitas verdes. Laxantes. Eso detonó todo. Discutimos de un modo horrible y me dijo que me echara a perder la vida, que quería verlo. me quito las pastillas, habló conmigo en la sala, intente tomarlas por todos los medios posibles pero no me dejaba, era frustrante ver como estaban enfrente de mi y no podía tomarlas. Le dije cosas que no pienso repetir, le dije que no quería seguir a su lado y millones de mentiras más con tal de que me dejara en paz. Despúes de todo ese ajetreo, me las tomé. Las últimas cuatro pastillas que quedaban en el blíster.

Cada una de esas cápsulas provoca, al menos a mí, dos días seguros de diarrea, como consecuencia dolor estomacal y deshidratación. Y lo peor de todo es que perdí la cuenta de cuantas veces dijo "No lo hagas". Me equivoqué, y feo. Entré en razón cuando el daño estaba hecho. Lo lastimé y eso es algo que no me puedo perdonar. Mi amor, sé que leerás esto y te pido mil millones de disculpas por la sarta de estupideces que dije e hice. Te amo por sobre todas las cosas! Te juro que trato, pero es difícil. Te necesito y lo sabes. Eres quien me da fuerza para seguir.
Y en cuanto a las pastillas, ya tome otras dos de medicamento para contrarrestar los efectos. Espero funcionen.

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